
no era cierto
tanta agua de sobra
el brazo y el abrazo me sacuden
y se me pegan los ojos si los cierro
el cuerpo vegetal es separado,
pulido, interceptado
que no quiero!
el reverdor del roce
la certeza
la piel cuarteada con sed de lejanía
antes
cantaba en la ventana
mi deseo
y para mí sola llovía
(yo me hubiera animado)
rayo de agua salada
sobre el mundo
antes era espesada por la lluvia
cuerpo abierto y sencillo
ahora la hoja en la piel se me despega
se hace hueso besado por un ciego
estalla suavemente
y toca
donde no
puede
el ojo asombrado que bracea
llega al lugar lejano
y siempre es mediodía
(y para qué si con urgencia quería)
no era cierto.
tanta agua de sobra.
la lluvia me prende fuego.
así termina.