
el nombre y el jardín
el nombre atado al jardín
y el domingo prendió una luz
quién soy?
(y esas cosas como tantas se resuelven sólo los días hábiles)
humedad
platos de durex
empapelado de pequeñas flores
todo en tonos marrones
como de la tierra que vienen
la escasa luz viene a mostrar
Mar del plata
una pelota con la que
no se puede jugar
la masilla negra
que se derrite al sol
entre las baldosas
el estanciero y
sus porotos helados
la promesa de una felicidad aparente
los murciélagos
que hablan en la persiana
(que me hablan)
el cuarto de servicio
al servicio del silencio
la cama anaranjada hecha para nadie
el agua con otro gusto
la alfombra
áspera
como mi cuello de noche
cómo han hecho
para quitarle el aire
a una casa entera
sentada miro
y espero
la promesa del día:
patinar abrigada
como si fuera de viento
y la escollera que termina
en la ola que rompe
el silbido apenas
adentro de mi cuerpo
avisando que se esconde
pero está
va a salir por la noche
asma
monstruo
y no tendrías que haberte
mojado los pies en el mar
y no tendrías que haberte sacado
el pasamontañas
el viento acá
frío acá
se lleva el aire
y no lo devuelve
sopla desde adentro
su queja de fuego frío
mi pecho
revoltijo de silbidos
porqué lo haces?
Quiero decir algo
quiero decir lo que no se puede
sentada en la oscuridad
miro
y espero
que el monstruo
se apiade de mi cuerpo pequeño
de mi cuerpo retazos
del castigo de mi cuerpo transparente
y quiera dormir conmigo.